Sobre el museo

Se encuentra dentro del área del Centro Histórico de Lima con el reconocimiento de “Patrimonio de la Humanidad” por la Unesco desde el año 1991, y el edificio fue declarado Monumento Nacional en el año 1972. Alberga colecciones históricas de la época virreinal (s. XVII-s. XIX) entre las que destaca una pinacoteca de más de 400 piezas, además de las colecciones de escultura y libros cantorales.

La visita al museo invita a experimentar el modo de vida franciscano al recorrer habitaciones, claustros y capillas, a lo que se suman espacios de uso cotidiano como la botica, el refectorio y las bodegas, como ambiente del día a día de los frailes de esta recoleta franciscana.

El Museo de los Descalzos abre sus puertas al público el 18 de diciembre de 1982, por iniciativa de los frailes de la Orden Franciscana Menor, con el propósito de difundir el patrimonio artístico, cultural y religioso del antiguo Convento de los Descalzos (Rímac, Lima).
previous arrow
next arrow
Slider

La fundación Descalzos del Rímac

Desde el año 2012, el Museo de los Descalzos se encuentra bajo la gestión de la Fundación Descalzos del Rímac, también de iniciativa de los frailes franciscanos, la misma que se encarga de la preservación y la difusión de todo su patrimonio cultural. Gracias a esta institución sin ánimo de lucro el museo puede mantener sus puertas abiertas para brindar acceso público a la comunidad visitante.

Otras funciones vitales del Museo de los Descalzos como la conservación, investigación científica, difusión y educación empiezan a realizarse gracias a los grandes esfuerzos de la Fundación y algunas instituciones aliadas, sin embargo, este cuatricentenario monumento necesita aún de un sustancial apoyo para recuperarse y convertirse en un espacio cultural que el siglo XXI demanda.

El Museo de los Descalzos es una institución cultural sin ánimo de lucro que gestiona, preserva y difunde el patrimonio histórico, cultural y religioso del antiguo Convento de los Descalzos, ubicado en el distrito del Rímac, a través de la divulgación de sus colecciones para uso público de la comunidad visitante de todo tipo.

El Museo de los Descalzos aspira a ser un espacio cultural que gestiona y conserva sus bienes de manera sostenible y que contribuye con la formación de ciudadanos responsables con su legado patrimonial, mediante la construcción de un diálogo inclusivo y permanente entre los distintos públicos y las colecciones.

Proteger, conservar y restaurar el patrimonio histórico y artístico de los frailes franciscanos descalzos, adscrito al legado cultural del todo el país.

Difundir y garantizar el acceso a las colecciones patrimoniales de la comunidad visitante nacional e internacional.

Realizar acciones de divulgación educativa y cultural que aseguren la puesta en valor, la apropiación y la identidad del patrimonio cultural del museo.

Gestionar proyectos de investigación y establecer relaciones de colaboración con diversas instituciones culturales, llevando a cabo acciones conjuntas para la preservación y difusión del patrimonio cultural peruano.

Sobre el convento

La primera edificación fue de doce celdas de quincha y barro, rodeada de huertas y árboles frutales, sobre las que se fue ampliando -s. XVII y s. XVIII- todo el conjunto que heredamos hasta hoy. Sobresale la particularidad de la adaptación arquitectónica a los desniveles del terreno, dado que se encuentra ubicado en las faldas del cerro San Cristóbal, una donación al convento del Virrey Conde de Chinchón.

Pronto, por el fervor de sus religiosos, llamó la atención del arzobispo de Lima y su clero, del Virrey y del pueblo en general, que, conocedores de la austeridad y entrega de sus frailes, comenzaron a llamarles Descalzos, sin pertenecer a esa rama franciscana existente en España.

La fundación de la “Casa de Recolección de Nuestra Señora de los Ángeles” tuvo su licencia el 10 de mayo de 1595, siendo nombrado San Francisco Solano, natural de Montilla, España, su primer Padre Guardián, cargo que finalmente rechaza por su extrema humildad.
previous arrow
next arrow
Slider
En la época virreinal hubo en él cátedra de estudios de teología y filosofía, y, posteriormente, fue la casa central de las autoridades superiores de la Comisaría General de los franciscanos en el Perú.
A lo largo de su historia, albergó a religiosos sumamente cultos y preparados y recibió ilustres visitantes, Virreyes, arzobispos y clero, Real Audiencia, Presidentes de la República, Diputados, Senadores, catedráticos universitarios, artistas y viajeros, pues ha sido siempre un poderoso centro de atracción espiritual.

Somos patrimonio

En las cerca de quinientas obras expuestas el visitante podrá contemplar las escuelas pictóricas del arte virreinal peruano: la Escuela Limeña y la Escuela Cuzqueña, así como obras provenientes de la Escuela Quiteña y del Barroco Europeo. Angelino Medoro, Bernardo Bitti, Miguel de Santiago, Leonardo Jaramillo, Julián Jayo, Joaquín Urreta o Nicolás de la Oliva son algunos de los maestros de la pinacoteca del Museo, conformada, en su mayor parte, por autores anónimos. Del taller del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo tenemos el lienzo “San José y el Niño”.

En la botica, ubicada en el Claustro de la Enfermería, se aprecian muestras intactas de recetas e insumos naturales procesados por los propios religiosos para curar a los hermanos enfermos.

En el espacio de la antigua bodega se conservan los toneles utilizados hasta finales del siglo XX para el almacenaje del vino de misa y de mesa, pues el Convento de los Descalzos era el proveedor para todos los conventos y casas de la Provincia Misionera de San Francisco Solano.

Además, en el Museo destaca una colección de libros corales de los s. XVII y XVIII en pergamino y encuadernados en piel de vaca.

El Museo de los Descalzos ofrece al público un recorrido a lo largo de cuatrocientos años de historia y arte, desde el siglo XVI hasta el siglo XX. Los visitantes podrán disfrutar de la arquitectura colonial del recinto en cada una de las celdas y espacios y observar como la arquitectura religiosa ha evolucionado en los 400 años de vida del Convento, siguiendo siempre los parámetros de ser una casa de recogimiento, oración, silencio y espiritualidad.
previous arrow
next arrow
Slider